jueves, 27 de diciembre de 2012

Capitulo III – Una Ciudad Infectada.




Al llegar a su recamara Xeriath se recuesta sobre la cama dejando su bolter a un lado

“Todo pareciera salirse de control, la muerte de Jerico,el escape tan caótico y peculiar de Barbosa, ahora estoy peor de cuando vine Kirsk, lo peor de todo es que ahora no tengo idea de donde puede estar ese hereje”

Xeriath cierra los ojos tratando de calmar un poco las cosas en su cabeza, cuando la puerta de dormitorio se abre.

—Xeriath ahí algo que no pude decirte en la sala magna- El Potifice saca un pedazo de tela que contenía un comunicador destrozado— Entre la guardia existe alguien que a sido tocado por el caos, este comunicador pertenencia a una de las naves comerciales de uso exclusivo del imperio, y ahora la nave a salido y si comunicador, sera muy difícil encontrarla—



—Barbosa!— Dice el inquisidor mientras se incorpora sobre la cama y toma su bolter.

—Así es, pienso que Barbosa debió tomar esa nave, y por lo visto, tiene aliados aquí en Kirsk—

—¿Pudieron fijar un rumbo posible de la nave de Barbosa?—Pregunta el Inquisidor mientras observa por la ventana que da hacia las calles de la gran colmena

—He mandado a un Adeptus Mechanicus a que revise la zona, seguro nos traerá información valiosa, y no te preocupes, es gente de mi entera confianza—Dice el Anciano mientras se acerca a el inquisidor y le da el comunicador —Encuentra a ese bastardo y ejecutalo—

—Así sera, con su permiso señor, debo de irme, tengo un par de cosas que preparar antes de seguirle el rastro a ese hereje— Xeriath toma sus cosas y sale del cuarto.

Después de unos minutos, Xeriath llega nuevamente a las calles de la Gran ciudad, camino a la catedral, donde tuvo su enfrentamiento con Barbosa.

—El es el que mato al demonio, ¿ que hacia ese demonio aquí?, seguramente el lo trajo, si debió ser el— esas eran algunas de las palabra que la gente susurraba mientras Xeriath caminaba rumbo a la gran catedral.

Al llegar a la catedral se encontró con un grupo de guardias imperiales y un arbitrador protegiendo la zona, mientras mas se acercaba Xeriath, mas le cerraba el paso el arbitrador con la intención de enfrentarlo.

—Inquisidor Xeriath, de la orden..— El inquisidor es interrumpido.

—Lo conozco perfectamente Inquisidor usted y sus amigos, destrozaron nuestra catedral peleando con un demonio que salio de la nada— Añade el Arbitrador.

—Si aprecia su vida, abra paso que tengo algo importante que hacer aquí— El inquisidor empuja a el arbitrador.

El arbitrador saca su bolter y se lo pone en la nuca al inquisidor—Por el poder que el imperio que dicta quedas bajo aprensión inquisidor por desafiar-El discurso del arbitrador es interrumpido por una bala que atraviesa su pecho en forma transversal y sale por su columna vertebral.

—Por el poder que la inquisición me otorga, tomare tu vida como pago a el crimen que acabas de cometer al amenazar de muerte a un inquisidor—Dice Xeriath mientras guarda su bolter y empieza a caminar hacia la catedral.

Los guardias imperiales quedan impresionados, sin embargo poco les queda la sorpresa en su rostro, todos ello, empiezan a emitir sonidos algo extraños y a apuntarle al inquisidor, sin duda , esos hombres hace mucho tiempo habían dejado de servirle al imperio o al mismo emperador, ahora estaban bajo los brazos de algún ser del caos.

El inquisidor corre y se abre camino entre ellos, Entrando a la catedral hasta el altar, donde vio por ultima vez a Barbosa y se inclina esperando ver algo que le ayude a seguirle el rastro, pero antes de que pudiera buscar una ráfaga de balas se dirigen hacia el obligandolo a cubrirse con el altar.

—Esta ciudad esta infectada desde antes que Barbosa llegara—Piensa el inquisdor mientras se cubre tras el altar de metal.

Uno!, Dos!, Tres! ,Cuatro! ,Cinco! — Se oye una voz femenina que retumba en todo el templo que va contando a la par de un ensordecedor disparo.

—Que esperas para salir de ahí y enfrentarte a ellos inquisidor!— Grita aquella voz, mientras continua con su conteo.

El inquisidor sale de su escondite disparando a los Guardias imperiales, que caen unos tras otros, hasta que el silencio reina nuevamente en aquella catedral.

Sobre una de las ventanas superiores de la catedral, una mujer de pelo rojo, con un rifle francotirador, estaba apoyando a el inquisidor.

—Quien eres mujer! Identificate!—Grita Xeriath apuntándole con su arma.

—Soy la que te ha salvado el pellejo esta vez— Replica aquella mujer mientras se balancea para atrás y se deja caer de la catedral.

Xeriath sale corriendo a ver a aquella mujer, pero no encuentra rastro alguno de ella.

La cabeza de Xeriath resuena con la voz del Pontífice.

—Barbosa se dirige a Varunia, corazón imperial, del sector RL-73—

Xeriath sabia que el objetivo de Barbosa estaba en este sector tan alejado de los brazos del emperador, pero nunca imagino, que su objetivo estuviera en el aquella ciudad imperial.

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