lunes, 26 de diciembre de 2011

Capitulo I- El Chiquillo de Khorne




El inquisidor  Xerath Avanzaba rápidamente entre las calles de aquella gran urbe moviendo  a la gente,  rogándole a El Emperador que  aquel  hereje no escapara nuevamente, al llegar a la plaza central logra ver como  su hombre  entre en una antigua catedral imperial.

—Haz entrado a tu propia tumba—Pensó el Inquisidor mientras tomaba con ambas manos su  bolter y caminaba a los portones de madera de la catedral, al llegar a  ellos, las abre rápidamente  con su arma por delante, preparado para disparar a quien   viera, sin embargo,  la actitud de  aquel hereje  hizo que los nervios y la sangre del  Inquisidor de helara por completo.

El sirviente del caos se encontraba en lo alto del altar, sentado sobre el trono de Clérigo, su cuerpo y cara eran cubiertos por sus antiguos y largos arrapos dejando solo entrevistas sus débiles y flácidas manos.

—Barbosa, en nombre de Santo Emperador, estas arrestado  por los delitos de herejía mayor y  homicidio— Dijo Xerath mientras avanzaba lentamente por  la gran alfombra color vino con hilos de oro que adornaba el pasillo principal de la catedral.



Al oír  la voz del inquisidor, Barbosa se levanto lentamente de trono con las manos y la cabeza  firme  dejando al descubierto su rostro demacrado con   implantes de metal.

— ¿En verdad crees que podrás capturarme Xerath?, llevas más de 9 años tras de mí  y siempre termino por librarme de tus asquerosas manos y las de tu falso Emperador, ¿Qué te hace pensar que esta será diferente?—El Anciano empieza a caminar  con pasos lentos  pero seguros hacia el joven y fuerte inquisidor.

—Mira donde estas, estas en la casa de El Supremo,  La única salida que tu débil cuerpo tiene es la puerta tras  de mí  y no pasaras por ella, si no es preso o muerto—Xerath guarda su bolter y presiona 3 veces el  comunicador que lleva en la cintura lanzando un mensaje que  solo su cuadrilla podría entender

—No me subestimes, recuerda que el cuerpo de un hombre puede ser débil pero su  coraje y voluntad  puede superar a lo de un ciento—Dice Barbosa con un tono alto, a la par que se detiene a solo unos metros del inquisidor, eleva sus manos y  empieza a susurrar un conjuro en una antigua lengua.

La catedral rápidamente es cubierta por un gas  color azul  formando una densa barrera entre ambos, el Inquisidor no duda en Sacar su bolter y descarga todo el cartucho sobre el rango del movimiento posible de  su  Enemigo, la puerta de la catedral  golpea fuertemente y las voces de la cuadrilla de apoyo se hacen sonar rápidamente.

—ESTAR ALERTOS, NO DEJEN QUE NADIE SALGA POR ESA PUER…—Grita el inquisidor mientras una fuerza descomunal golpea su pecho lanzándolo contra las bancas de manera,  a  la vez que aquel humo  empieza a desaparecer.

El Inquisidor se encontraba desorientado, aquel golpe logro sacarle el aire y mermar sus fuerzas rápidamente , pero saco fuerzas de flaqueza para ponerse en pie y alzar la mirada hacia  donde estaba  el hereje, enorme fue su sorpresa al ver que   el acolito del Caos logro  escapar y además de ello, aquel vacio había sido ocupado por uno de los hijos de Khorne, Un enorme demonio con  Una piel tan roja como la sangre   con unos cuernos largos de color hueso, blandía una  espada con enorme  poder  mientras  corría desenfrenadamente sobre la cuadrilla de apoyo de Xerath rugiendo de furia, aquel  poderoso estruendo alerto a  el grupo lanzándose hacia  los lados.


La enorme espada del  demonio golpeo una de las puertas de madera, dejando atascada la  espada, lo cual permitió a los agentes  sacar sus bolter y  descargar sus cartuchos sobre la criatura  hambrienta.

La gente a las afueras de la ciudad  empezó a correr rápidamente al ver a la criatura, mientras la alarma suena por todo el ancho de la ciudad.

Xerath, logra ponerse en pie  y corre rápidamente sobre la criatura, sacando de su cinturón   una daga de metal, con un diseño muy peculiar, mostraba la Aquila en la hoja de la daga.

—Que El Emperador me proteja—Piensa Xerath mientras salta  sobre la espalda del demonio.

Aquel demonio  se retuerce  de dolor sucumbiendo ante la fuerza del impacto de las balas,  su piernas se doblegan permitiendo al Inquisidor tomar lugar sobre amplia espalda del demonio, pero la fuerza del brazo que sostiene la espada se triplica y logra en un intento desesperado sacar el arma de la  antigua madera que la apresaba.

Jericó, el más joven de la cuadrilla trata de responder pero le resulta inútil.
 La velocidad y la fuerza de la espada logran impactar con su cuerpo partiéndolo en 2  rociando las paredes de su sangre.

Xerath solo  puede observar como el joven recluta es rebanado por la furia del demonio,  mismo que se abalanza sobre el cuerpo de Jericó para alimentarse.

Al ver que el demonio, cegado por el hambre  ignora la presencia del Inquisidor, Xerath toma fuertemente su  Daga y la clava en la nuca de la bestia.

—Reprendo tus Actos  en nombre de la Santa Inquisición, de Jericó y del Supremo Emperador—Dice Mientras la daga abre paso por las vertebras cervicales del demonio a la vez que este cae al suelo sobre el cuerpo de  Jericó.

El joven caucásico, baja de la bestia y  saca la daga de la nuca limpiándola con  sus ropas, al poco tiempo la guardia imperial llega a la catedral liderada por El Teniente Taurus.

— ¿Que es esta bestia y que ha pasado aquí señor, identifíquese?— Pregunta Taurus enfurecido mientras se acerca al Inquisidor.

— Es uno de los hijos de Khorne, fue invocado por un hereje  que  veníamos persiguiendo, al parecer ha escapado-Hace una ligera pausa mientras saca su Identificador.

— Mi nombre es Xeriath del Ordo Heriticus, mi grupo y yo llegamos a  Kirsk, siguiendo el rastro de Barbosa, un hereje acusado de herejía mayor, homicidio entre otros delitos, ¿Y usted quién es?—Pregunta Xeriath mientras guarda la daga y su identificador.

—Mi nombre es Taurus, Teniente de la Guardia Imperial de Kirsk, nos han mandado llamar por la presencia de un Demonio en la Catedral, pero veo que usted y sus hombres han logrado controlar la  situación, ¿están todos bien?—Pregunta  Taurus mientras alza su mano derecha y uno de su escuadrón entra a la Catedral.

—Desafortunadamente no, uno de mis hombres ha caído, Solicito una Audiencia con  la Orden Inquisitorial del lugar, necesitamos informar de lo ocurrido a  nuestros superiores—Dice Xerath , al ver que el cuerpo de su compañero es cubierto con una   bolsa negra.

—El emperador tenga en su gloria a su compañero, enseguida asignare  a un grupo de escoltas para que los lleve ante la Inquisición—Dice el teniente mientras presiona su comunicador en la oreja, casi de inmediato, 4  de los hombres del Teniente se presentan frente el

—Ellos serán los encargados de escoltarles, por favor síganlos—

—Así será señor—Xerath Avanza tras los Guardias Imperiales y tras de él, su Cuadrilla.

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