martes, 31 de julio de 2012

CAPITULO II- Caminos Diferentes




Los escoltas llevaron rápidamente a Xeriath y sus hombres por las calles Kirsk hacia los edificios que habían sido cedidos al administratum imperial, los ciudadanos no dejaban de mirar asombrado a aquella cuadrilla de extermina herejes, Mark Lupe uno de los miembros de la cuadrilla trataba de ocultar el nerviosismo que le provocaban las miradas y susurros de aquellas gentes, observando los grandes edificios de la ciudad que se alzaban a cientos de metros sobre su cabeza.

Después de un tiempo, llegaron al Edificio principal de administratum imperial, Un edificio que se alzaba orgulloso en el centro de la ciudad, de color marfil, que lucia grandes y costosos arreglos de oro y plata a lo largo y ancho de la edificación, mostrando sobre las grandes puertas de este, la mayor de sus piezas de metal, una placa de Oro Blanco y Plata con el símbolo de Emperador.


Bienvenido a el edificio principal del gobierno imperial inquisidor—Dice uno de los Guardias mientras que caminan hacia el elevador.

Creo que le pedi hablar con el pontífice de ubre, no con un grupo de militares y gobernantes—Responde en un tono muy seco mientras se recarga sobre la puerta del elevador.

Mark sorprendido por la respuesta poco razonable del Inquisidor da un paso adelante y entra en el elevador, mientras de Patrick el otro miembro de la se queda junto a Xeriath, esperando ordenes de su Jefe.

El Guardia Suelta una carcajada leve y responde.

Todo lo referente a el imperio esta concentrado en este complejo de edificios señor, La capilla imperial se encuentra en uno de los pisos superiores, por lo cual es necesario tomar el elevador—
Xeriath un poco molesto por la carcajada del guardia, sube rápidamente al igual que Patrick una vez dentro y con rumbo al piso correspondiente, Patrick trata de romper el silencio fúnebre que armonizaba el lugar.

Señor, que pasara con el cuerpo de Jericó—Pregunta Patrick con la cabeza abajo.

Recibirá el entierro que todo sirvo del Emperador merece, de eso me encargare yo—Responde de una manera muy seca y peculiar, mientras maldecía el nombre de Patrick a sus adentros por recordarle la muerte de uno de sus hombres y más aun, hacerlo frente un guardia imperial, pues si algo apreciaba el joven inquisidor, era su gran reputación y orgullo.

Al llegar al piso indicado, las puertas de metal se abren dando como vista un enorme balcón con rejillas de Oro que daban una vista perfecta hacia la gran ciudad conocida por sus bellos edificios con un estilo gótico y barroco sencillamente únicos, acompañados de las grandes praderas y estrellas.

Mark se queda asombrado al ver que aquellos edificios que vio en su recorrido parecían pequeñas edificaciones a comparación de aquella bestia colosal en la que estaban, tomo un momento para observar el cielo y tratar de ver el final de edificio, sin embargo, tardo un par de minutos para lograr percibir los 2 puntos dorados que parecieran ser astas al final del edificio.

El guardia imperial siguió su camino por el largo pasillo que acompañaba el balcón pasando las puertas de acero blindado que se encontraban al final, mientras que el Inquisidor miraba por el balcón al vacio, tratando de pensar una forma de justificar su reciente fallo ante el hereje.

Las puertas al final del pasillo se abrieron y dejando al descubierto la enorme capilla que custodiaban.
El Inquisidor nuevamente no vacilo y camino rápidamente hacia aquella capilla, mientras sus compañeros le seguían.

La Capilla parecía una réplica idéntica de la Catedral Gótica donde aquel demonio se hizo presente, las bancas tenían el mismo grabado, el pasillo lucia la misma alfombra, solo había 2 cosas diferentes en ella, al final en el trono del clérigo, un señor de edad avanzada que llevaba una túnica oscura con los bordes en rojo acompañado de un bastón y del símbolo de la inquisición colgado sobre su cuello, junto a el, el guardia imperial, y sobre estos, un enorme vitral con la imagen del planeta Terra en el.

El inquisidor al llegar frente al trono hace una reverencia hacia el pontífice y el guardia imperial se retira.

Inquisidor Xeriath, Ordo Heriticus, ¿o me equivoco?—Pregunta el anciano desde su trono.

En efecto señor—Responde Xeriath mientras toma una postura mas cómoda.

como ha de saber mis hombres y yo llegamos a la ciudad de Kirsk hace 3 días, dejamos nuestra nave a las afueras de la ciudad, en las praderas, con el fin de no llamar la atención, nuestra misión era dar caza a el Hereje Barbosa, acusado de herejía mayor y otros delitos, sin embargo, en nuestro intento…el logro escapar, uno de mis hombres ha muerto luchando contra el demonio que aquel hereje invoco dentro de la capilla –Agrega mientras espera la respuesta del pontífice.

No tienes nada de qué avergonzarte, no hay mayor gloria que morir por el Emperador—Responde el Anciano mientras se levanta de su trono apoyándose en su bastón.

Mi nombre es Ephrael Blaze, soy el pontífice de esta ciudad, porque haz solicitado una audiencia joven

Busco una ultima oportunidad señor, se que este caso me fue re asigando por ultima vez, pero no puedo dejar que ese hereje se salga de las suyas y escape , yo…—Xeriath es interrumpido por Ephrael.

Eso no está en mis manos y lo sabes, mi poder se limita tan solo ha esta comunidad, pasare tu solicitud a los cardenales, solo nos queda esperar, pero mientras tanto, que será del cuerpo de tu amigo
—Pregunta Ephrael.

Sera llevado a su planeta natal por mi cuadrilla, yo esperare aquí la respuesta de los cardenales, si no le molesta señor—Agrega mientras voltea ver a sus jóvenes compañeros, los cuales ante sus palabras, responden con una cara de asombro.

Pero señor…—Trata de replicar Mark, pero recuerda que ese no es el lugar ni el momento indicado.

Si esa es tu voluntad, que así sea, le dire al guardia que te asigne una habitación dentro del complejo—El pontífice de da la media vuelta y regresa a su asiento.

Muchas Gracias señor, que El Emperador lo cuide—Xeriath y sus adeptos salen de la capilla.
A las afueras de la capilla el Guardia Imperial presionaba su comunicador contra su oreja, al ver al Inquisidor le pide que lo siga y posteriormente sube al acensor. Pisos mas abajo el guardia imperial abre una cabina de dónde saca una tarjeta y se la entrega al inquisidor.

Esta es la tarjeta de acceso a su recamara señor, cualquier cosa que necesite no dude en pedirlo, que pase buena noche—Sin más el guardia se retira.

Al ver que el guardia se va, Patrick y Mark estallan contra el inquisidor.

Así que nos botaras solo porque Jerico ha muerto, ¡y peor aun!, nos mandas con su cuerpo a Macragge, que se supone que le diremos a su familia—Replica enfurecido Mark.

Perdón por hacer esto, pero no puedo permitirme perder a uno de mis hombres, nuevamente, sabes el trauma que genera perder un hombre cada vez que ese maldito hereje hace de las suyas, primero fue Anthony, después Lupus, y Ahora Jericó, entiendan, no puedo permitir que mueran por mi culpa—Responde Xeriath, con un tono de voz mas alto.

Mark y Patrick empiezan a caminar alrededor del pasillo notablemente enfurecidos, después de un tiempo Patrick agrega.

Escúchame bien, Xeriath, aremos lo que nos pides, llevaremos el cuerpo de Jerico, le daremos un entierro digno, entregaremos la nave a la Inquisición y buscaremos una manera de regresar por ti, será mejor que hasta entonces, captures a ese hereje, de lo contrario, ni tu, ni el Emperador, nos apartaran de esta, ¿Entendiste?—Dice Patrick mientras señala fuertemente con bolter en el pecho al inquisidor.
Entendido, señor—Responde, El inquisidor, justo después de eso, Mark y Patrick abandonan el complejo y el inquisidor va a su recamara.

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